{"id":980,"date":"1980-07-16T01:01:56","date_gmt":"1980-07-16T01:01:56","guid":{"rendered":"http:\/\/localhost:8888\/wordpress\/?p=980"},"modified":"2022-03-03T16:53:06","modified_gmt":"2022-03-03T16:53:06","slug":"la-iglesia-en-brasil-el-significado-de-la-visita-del-papa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/?p=980","title":{"rendered":"La Iglesia en Brasil: el significado de la visita del Papa"},"content":{"rendered":"\n<p><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized is-style-default\"><img decoding=\"async\" src=\"http:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/111604-edited.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-2099\" width=\"729\" srcset=\"https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/111604-edited.jpg 500w, https:\/\/marini-escritos.unam.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/111604-edited-300x169.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><mark style=\"background-color:rgba(0, 0, 0, 0)\" class=\"has-inline-color has-vivid-red-color\">Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en\u00a0El Universal, M\u00e9xico, mi\u00e9rcoles, 16 julio 1980.<\/mark><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-drop-cap\">La visita de Juan Pablo II a Brasil era esperada con ansiedad, tanto entre los medios eclesi\u00e1sticos como entre los gubernamentales, as\u00ed por las fuerzas que sostienen al r\u00e9gimen militar como por las que componen la amplia y hoy diversificada oposici\u00f3n. Ello se deb\u00eda, en buena parte, a la minicrisis pol\u00edtica que vivi\u00f3 el pa\u00eds, a ra\u00edz de la huelga metal\u00fargica de abril y mayo, en el cintur\u00f3n industrial de Sao Paulo, y a la posici\u00f3n que en ella hab\u00eda asumido la Iglesia Cat\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>La intransigencia empresarial y la represi\u00f3n desatada por el gobierno convirtieron a la huelga en una prueba de fuerza que trascendi\u00f3 el plano espec\u00edficamente laboral. Con sus dirigentes encarcelados y los municipios de Santo Andr\u00e9 y Sao Caetano, epicentros de la huelga, sometidos a un virtual estado de sitio, los trabajadores metal\u00fargicos desplegaron una enorme capacidad de resistencia, bastando con se\u00f1alar que mantuvieron su movimiento por 41 d\u00edas, hecho sin precedentes en la historia del r\u00e9gimen militar.<\/p>\n\n\n\n<p>Para esa resistencia, pes\u00f3 decisivamente el apoyo activo que, desafiando al Gobierno y los patrones, les prest\u00f3 la Iglesia. Las presiones resultantes sobre el clero paulista (que tuvo a sus obispos amenazados de ser encuadrados en la Ley de Seguridad Nacional) motivaron la solidaridad del conjunto de la Iglesia, poniendo en el centro de la escena al \u00f3rgano m\u00e1ximo de la jerarqu\u00eda: la Conferencia Nacional de Obispos (CNOB).<\/p>\n\n\n\n<p>En ese contexto, la visita papal que se acercaba se convirti\u00f3 en factor de sorda disputa entre las altas esferas del r\u00e9gimen y la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, cada cual tratando de capitalizarla en provecho propio. Los sectores m\u00e1s radicales del clero intentaron incluso restarle car\u00e1cter oficial, al plantear que Juan Pablo II no deber\u00eda empezar su viaje por Brasilia, donde ser\u00eda necesariamente recibido como jefe de Estado, sino por la ciudad de Fortaleza, en el Noreste, donde tendr\u00eda lugar un encuentro de obispos.<\/p>\n\n\n\n<p>El Papa entr\u00f3 al pa\u00eds por el aeropuerto de Brasilia, siendo recibido triunfalmente por el gobierno militar, pero su gira qued\u00f3 en manos de la Iglesia. Esta supo llevarlo a un contacto directo con los sectores m\u00e1s pobres y tambi\u00e9n con las fuerzas sociales m\u00e1s avanzadas del pa\u00eds. Las masas brasile\u00f1as, que desarrollan una creciente oposici\u00f3n al r\u00e9gimen no desperdiciaron la oportunidad que as\u00ed se les brindaba.<\/p>\n\n\n\n<p>En las distintas ciudades visitadas, el Papa debi\u00f3 aceptar que las calurosas bienvenidas que se le daban fueran simult\u00e1neamente vigorosas manifestaciones antigubernamentales. Sus pronunciamientos tuvieron que enfatizar, all\u00ed donde es m\u00e1s intensa la movilizaci\u00f3n de masas, como Sao Paulo, los derechos del hombre, la necesidad de reformas &#8220;profundas y valientes&#8221; y la justicia social. S\u00f3lo en Fortaleza, encerrado con los obispos, expres\u00f3 sin ambig\u00fcedades su reprobaci\u00f3n a la combativa postura pol\u00edtica de buena parte del clero brasile\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>En estas condiciones, la visita del Papa a Brasil revisti\u00f3 un significado inesperado. Con seguridad, no fue lo que esperaba el r\u00e9gimen militar y es posible suponer que rebas\u00f3 incluso las pretensiones del mismo Juan Pablo II. Ha sido m\u00e1s bien el resultado de los esfuerzos de una Iglesia que busca enraizarse en el movimiento de transformaci\u00f3n social que empieza a sacudir a Brasil y de la din\u00e1mica de masas de un pueblo que ha emprendido de nuevo con decisi\u00f3n la lucha por sus derechos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em><span class=\"has-inline-color has-nv-dark-bg-color\">Ruy Mauro Marini<\/span><\/em><\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-text-color has-background\" style=\"background-color:#757575;color:#757575\"\/>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fuente: Archivo de Ruy Mauro Marini. Publicado en\u00a0El Universal, M\u00e9xico, mi\u00e9rcoles, 16 julio 1980. 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