Educación y sociedad
Fuente: Marini, Ruy Mauro, “Educación y sociedad”, Nueva Atenea. Revista de Ciencia, Arte y Literatura de la Universidad de Concepción, núm. 423, 1970, pp. 2-5. Disponible en https://doi.org/10.29393/At423-2ESRM10002.
La formación de la pedagogía moderna, es decir, de una ciencia de la educación en los términos en que se encuentra actualmente planteada, data de fines del siglo XIX. Sin embargo, ella es fruto de un largo proceso de maduración, que acompaña el desarrollo de la sociedad moderna y refleja en una amplia medida las vicisitudes mediante las cuales este desarrollo tiene lugar. En este sentido, un primer hecho a destacar es el de que la posibilidad de romper con la pedagogía consagrada por la escolástica, basada en la autoridad y la memorización, sólo se da con el surgimiento del método científico.
La relación entre la nueva pedagogía —que se esboza desde fines del siglo XVII, con la publicación de los Pensamientos sobre Educación (1693), de John Locke— y la elaboración del método científico —que arranca del siglo XVI, con Galileo y Bacon y culmina con el Discurso sobre el Método (1637), de Descartes— no es difícil de captar. Si se trataba de desarrollar un nuevo enfoque mental de la realidad, desprovisto de dogmatismo y fundado en la observación empírica y en la experimentación controlada, el antiguo marco en el que se movía la inteligencia tendría que ser desecha do, en provecho de esquemas de pensamiento más ágiles y principios de investigación más libres. En otros términos, la generalización del método científico, como forma principal de razonamiento, suponía un entrenamiento especial de la mente, o, lo que es lo mismo, suponía que ésta fuera educada para este fin, y es lo que lleva Francis Bacon a decir: “Con el mismo método con que inicialmente se encontró la ciencia, se la introduzca, si es posible, en el espíritu ajeno”.
